jueves, 25 de febrero de 2021

Si lo escuchas

Si lo escuchas atento lo puedes oír, 
entre las lijas del alma en su vaivén,
entre las muelas que me pulen, 
y devastan lo que fui y me dan forma. 

Si lo escuchas lo puedes oír en la campana, 
entre el ruido de sartenes y cacerolas, 
entre cada largo trago del café amargo
que ennegrece el carácter y depura.

Si lo quieres escuchar está ahí, 
entre el suave y leve movimiento de tu pincel, 
entre el susurro del agua y la pintura, 
y que transforma lo blanco en color. 

Si lo escuchas, cerrando los ojos, se siente, 
esa transformación, ese renacer, ese abismo
entre el que era y el que seré mañana, 
y que sigue ya el camino recto en la mirada. 

Si lo escuchas ahí está, mano tendida, 
es silencio, invisible, inanimado, paciente,
entre versos y canciones tristes, 
y aún así repartiendo ilusiones vacías. 

Si lo quieres escuchar, se puede escuchar. 



domingo, 14 de febrero de 2021

Las brumas

Atravesé las brumas, ciego,
sin saber el camino que tomaba, 
esas brumas del invierno, 
esas que me cegaron y me despojaron
de toda voluntad, de todo sentido, 
de todo criterio, de toda moral, 
de todo sonido de voces amables, 
de toda compañía, de toda palabra, 
esas palabras que calman, que alientan.

Las brumas de mi alma, la niebla, 
cada invisible gota de desesperanza, 
desprovistas de amor, de besos y caricias, 
de amables sonidos de canciones, 
desnudas de esfuerzos, llenas de sufrimiento, 
de querer salir de ahí, del círculo brumoso, 
y que te flaqueen las manos y vuelvas
dando vueltas con tus pies y tu cabeza. 

Esa locura tan insana, tan destructiva
que nubla los despojos de quien fuiste, 
desmantela tus adentros, tus esquinas, 
tus rincones, tus niñeces y adolescencia, 
eso que te arranca la fealdad de quien eras, 
y te remueve tan adentro, tan profundo
que te conviertes en gotas de esa bruma, 
desde tus ojos a los olvidos recordados, 
ese no querer volver a ser quien no eres. 

Estar en esa bruma y bracearla
buscando una salida, salida del invierno, 
salida del infierno en el que te metiste, 
cuando ves un rayo de oro al que te agarras, 
es tu única salida y esperanza, 
lo que lo cambia todo, el que te cambia todo, 
te aferras a ello, porque quieres salir, 
cambiar otra vez tu mundo, tus neuronas, 
agarrando nuevas esquinas y recovecos. 

Aún queda bruma bajo este sol de invierno, 
aun hay esperanzas, aun hay luchas, 
aun te quedan oportunidades, paciencia, 
todo llega, todo ocurre, toda bruma se disipa, 
pero ahora este es tu punto de partida, 
has salido cambiado, renovado, 
cambiante de este mundo gris y sin sentido, 
con un rayo de esperanza en las manos, 
y una cabeza, corazón y pulmones
que podrán con el invierno que te envuelve. 

Adiós a las brumas que ya hacen, atrevidas, 
remolinos en los pies y se enganchan a las lágrimas, 
que han despejado de mi vista, y mis anhelos, 
y vislumbro a la lejanía los caminos ocres, 
esos que me llevan pacientes a mi destino. 



miércoles, 10 de febrero de 2021

La batalla

Me he roto, aniquilado, autodestruido,
desgarrado a jirones, maniatado,
abusado de mi consciencia, de mi psique,
maltratado mis palabras y pensamientos.
 
Me he fumado cada hora las tristezas,
las ganas, los silencios, la ansiedad,
me he comido al orgulloso cierzo del norte
y las nieves, y los miedos, y los ojos castaños.
 
Me convertí en mi mayor demonio,
mi Baal, mi Mephisto, mi Azmodan,
mi descontrol más absoluto, mi suelo,
en la pala del hoyo de mi entierro.
 
Me he salido del mundo estos días,
y acabado con mi paciencia y mi vista,
con los restos de ese yo destructivo,
saboteador de mi mismo, convincente.
 
Despegado de los papeles, de los tiempos,
de la complacencia y el "queda bien",
de los susurros del Ángel que me frena,
de esos sentimientos de culpa, irreales.
 
Y me maltraté a tal nivel que del dolor
me han salido nuevos brotes, nueva rama,
nueva fuerza para afrontar lo que viene,
saldar mis deudas con mi mundo.
 
Asaltar la más alta cumbre tan lejana,
asediar los libros cual trompetero de Jericó,
avivar los fuegos que nos dio Prometeo,
adivinar sin horóscopo mi camino,
dejar caer las mochilas que me arrastran,
bombardear al miedo que le tengo a la vida,
reírme a carcajadas de mis tonterías,
alejar de mi cama esos silencios que me matan.
 
Llevo una semana venciéndome a mí mismo,
y voy ganando, tras el asalto, la batalla. 






viernes, 15 de enero de 2021

Besos en oscuridad

Me desvelo inquieto,
se me ha salido el corazón,
esta noche, como otras noches,
volví a soñar con un beso tuyo,
tras tantos años, tras tanto amor,
tras tantos querer y no poder,
tras no hablarnos desde hace tanto.
 
Me desvele con ese soñado pero real beso,
con el corazón palpitante al alba,
con tu rostro aún clavado en mis retinas,
con los bailes no realizados,
esos que desde hace años están pendientes.
 
Y así llevo mi vida y mi existencia,
soñando con besos, los tuyos,
sintiendo pieles que nunca toco,
alejándose cada vez más en un pasado
que supera con creces lo estipulado,
besos que rompen toda razón,
que desmiembran toda la esperanza
y dejan un sabor dulce y triste,
amargo y lejano entre las manos.
 
Hoy ha venido ese sueño tan real,
ese beso que casi lo pude sentir,
esa conversación, pérdida en siete años,
ese no poder jamás recuperar el momento.
 
Yo me fui, desaparecí, por tu bien,
porque no quería ser un muro,
ese muro en el que yo sí que tropecé,
el muro que te impediría llegar a donde estás,
ser el recuerdo de lo que nunca pudo ser,
quise ser la espita que te encendió
y dejó escaparte para que fueras tú,
quise ser y nunca fui, deje de existir.
 
Y ahora que aún estoy sintiendo el beso
me hago el fuerte, el impertérrito,
la estatua silenciosa del jardín,
esa a la que ya nadie echará cuentas,
hasta que se llene de líquenes
y pierda el brazo que sustenta las alas,
las alas que ya nunca volaron,
esas que se desplomaron con el tiempo.
 
Volveré a mi normalidad, a mi ser,
despegar siempre, a pesar de las tormentas,
pero hoy te has clavado demasiado hondo,
has despertado, sin haber pensado en ti,
esa espinita tan clavada que tengo dentro,
clavada ya tantos años y tan adentro

que es difícil de sacar de mi recuerdo.




viernes, 9 de octubre de 2020

Yo te prometo

Hasta los miedos estoy de no encontrarte,
y de ver como la distancia nos aleja, 
el no vernos, no abrazarnos, no escucharnos, 
perder lo común que nos sustenta. 

Llegar a ser algo sin ser nada me da miedo,
el vértigo de dejar lo pasado y avanzar, 
el pánico irracional a las comparaciones, 
el sendero que pone atajo al precipicio. 

Y cuanta más gente voy conociendo
más me doy cuenta de que te quiero a ti, 
que eres y siempre has sido perfecta para mi, 
y que hace un tiempo te saque del corazón la posibilidad. 

Que quiero que seas mi vida, rompiendo lo pactado, 
que seas mis "Buenos días poeta" y el gemido, 
quiero tu risa para mi cada mañana, 
y cada noche el salvavidas al que me agarro. 

Prometo nunca dejarte caer, ser tu escalón, 
estar en las maduras y quitarte las dudas, 
quiero ser todo aún no siendo ya nadie, 
que te sientas en casa hasta en tus infiernos, 
que el camino sea menos duro te prometo, 
que veas los cielos que yo veo cada tarde, 
ser el sol en tu noche más oscura, 
una palabra en tu silencio, un silencio de miradas, 
el carbón que da vapor a tus avances, 
el agua que tu bebes, para apagar tu sed, 
el miedo a no tenerte y a tenerte también, 
las ganas de no decir aquellas palabras. 

Sé que me equivoque hace un año, 
y hace dos, y hace tres, por no decírtelo, 
y quiero rectificar, me equivoqué, 
para decirte que sin ti no soy nada. 





Odio las noches de insomnio

Odio las noches de insomnio,
esas en las que el corazón
salta tan impetuoso
que su ruido inunda la estancia. 

Odio a ese corazón, tan sensible, 
que la mínima perturbación de tu palabra, 
la más mínima mentira, lo arroja
a galopar entre las brumas. 

Odio esas brumas que inundan mi mente, 
que ciegan, sin razón, la crítica, 
que mata poco a poco las corduras, 
que no me dejan ver tu bosque, la nada. 

Odio el que estés, y de pronto no estés, 
el salto cualitativo de querer a no querer, 
el fin de las cosas siendo abruptas, 
la sensación de vacío que me queda. 

Odio discutir, no sé si te diste cuenta, 
o que tengas silencios extensos como tu belleza, 
o que saltes de la sonrisa al odio, 
o que ya no me hables como me hablabas, 
o que no me des los Buenos días o noches, 
o que vislumbre nuestro final a cada hora, 
cada hora de insomnio,
cada hora que robaste mi sueño. 




viernes, 2 de octubre de 2020

Por ti

Pararía este tren tan desbocado,
sería la calma de tus tempestades, 
desgarraría el tiempo por que parasen,
entraría en tus vientos huracanados. 

Bajaría sin corazas a tus infiernos, 
apagaría los fuegos con mis besos, 
daría mi tranquilidad y sosiego, 
me quedaría hasta para tus miedos. 

Asaltaría los muros con las desnudas manos, 
los desmoronaría sin piedad, piedra a piedra, 
pasaría por tus laberintos oscuros a tientas, 
sería un puzzle en blanco y negro sin ti acabado. 

Esperaría,cuando no duermes, el amanecer a tu lado, 
velando, cuando duermes, el sueño de madrugada, 
desgarrando todas esas tus nubes inesperadas, 
disiparía la neblina de tus cristalinos ojos. 

Sería tus labios de puro rojo, 
tus ojos a centímetros mirando, 
tu piel, tus poros, tu pelo castaño, 
mis manos sobre tus manos de oro. 

Por ti, cerraría por siempre este libro polvoriento
donde guardo como tesoro tus silencios, 
Y en una botella lo arrojaría al mar con tus versos, 
al océano Pacífico de mi calma, mar bravío en tu sueño. 


jueves, 1 de octubre de 2020

Eres

El aire fresco en una noche de Reyes, 
quien empaña mis cristales en invierno, 
la sonrisa perfecta en el momento adecuado, 
el abrazo largo a la hora de la despedida. 

El inicio del que nunca quiero un fin, 
la conversación nocturna que se alarga, 
la madrugada a destiempo que nunca acaba, 
el amanecer escarlata en el templo de Debot.

Como una tarde tumbado en la hierba, 
el jugar a descifrar las formas de las nubes, 
un baño en el mar al atardecer de verano, 
el mecerme en el sonido de tu voz hasta en silencio. 

El fuego que baila en las ascuas, 
el viento que resopla en mi cara, 
el agua que fluye por mi cuerpo, 
la tierra donde quiero parar a descansar. 

El inicio y el fin de todos mis sueños, 
lo primero en lo que pienso al despertar, 
lo último que recuerdo cada noche, 
la primera y última palabra de mis días. 

El goce de las pieles en las mañanas, 
el canturrear juntos en los fogones, 
el andar desnudos por toda la casa, 
el secarse a abrazos tras una ducha. 

Un sin fin de todos mis pensamientos, 
el torrente arrollador que viene de tu boca, 
el mirar vidrioso a mis ojos cuando te toco, 
el humedecer de los labios y unos besos. 

Un estremecerte cuando con la mano te rozo, 
el erizarte la piel con la yema de mis dedos, 
la gota fría, el suspiro, ese aire que se escapa, 
el fin de cada canción y todos sus inicios. 

Las alas invisibles que me llevan al cielo, 
el adiós eterno, el hola infinito, el no te vayas
el viaje interminable con su música, 
el monumento, la visita, la guía, y yo el visitante. 

Eres al fin el fuego de todos mis infiernos, 
el cielo terrenal al que me aferro y aspiro,
la luz, la sonrisa, los ojos, los sueños, 
la meta, el lugar donde descansar de mis miedos. 





viernes, 25 de septiembre de 2020

Odio al silencio

Es el silencio el que lo envuelve todo,
cada suspiro, cada pisada, cada roce de la sábana, 
es el silencio, tu silencio ahogado, 
el que mata mis ganas de quererte. 

Es el silencio que lo cubre todo, 
que esta casa es más vacía sin tu voz, 
una gran caja resonante sin gemidos, 
sin el sonido que repica al darte un beso. 

Mi némesis, el silencio tan latente, 
el que me dice que me ignoras, 
el que rompo para sacar la cabeza un poco, 
y aún así fracaso de nuevo en tener tu voz. 

Cada día es un sucesivo silencio
institucional por tu parte, por la mía forzado, 
espero, espero, y no llegan tus sintagmas, 
no aparece en mis manos tu voz callada. 

Al final nunca me resisto y te acabo escribiendo, 
para buscar el contacto, el calor de tus risas, 
y tras un monólogo de cinco minutos y monosílabos, 
vuelvo a desistir, como cada noche silenciosa, 
esperando que mañana sea mejor, 
que tus silencios se conviertan en larga conversación, 
que una vez, en los últimos tiempos, 
me digas un te quiero, un te extraño. 




Jueves de nada

Sigo anclado en este andén, 
viendo pasar los trenes y los días, 
y los voy dejando circular
para no tener que acercarme demasiado, 
para evitar las taquicardias, 
quitarme los nervios y los temores. 

Muevo este café, un poco frío ya, 
de tanta espera y de tanto miedo, 
de tanto calentarme los dedos, 
de tanto silencio frío, de tanto invierno, 
dándome de respirar puro hielo
que congela mis ganas de respirarte. 

Sentado, mirando al infinito de tu ausencia, 
releo siempre la misma hoja, 
pierdo el hilo a la tercera línea, 
y siempre es el volverte a empezar, 
pero cada vez con las ganas más mermadas, 
pero la ilusión intacta, al fin y al cabo. 

Sigo viendo pasar esos trenes, 
esos que me llevarían a tus brazos, 
y me pregunto cuándo arriesgaré, 
cuándo compraré ese billete
que los pobres solemnes pagamos a besos
y que caducan al primer error. 

Ahí sigue el café, ya helado, 
cargando contra la mala suerte, 
esa que jamás existió, 
esa que se cargó a pulso en mi mochila
con nombre de contrabando de sueños, 
y una pesada carga que ya dura demasiado. 

El viento azotó el libro y desperdigó, 
recorriendo las calles más oscuras, 
cada hoja, cada verso, cada Cruz
anclada a las paredes de los cobertizos, 
a los sueños contigo en los brazos, 
a los papeles que pierdo a tu lado.