Hace años
que te conocí,
me
deslumbraron esos ojos,
a veces traías
enojos,
a veces vestías
carmesí.
Eran tus
labios de rubí,
y se metían
en mis pensamientos,
venías
como amiga en tristes momentos,
y día a día
me enamoré de ti.
Estabas en
mis alegrías , mis anhelos,
en mis
esperanzas, a veces vanas,
en mis
sonrisas, en mis sueños,
estabas
hasta cuando yo no estaba.
Estabas en
mis amores, en sus labios,
pero sobre
todo en los desamores, desengaños,
fluías por
mí como lava y como lágrima,
salías de
mi en las líneas erráticas y torcidas.
Estabas en
los momento tristes de una madre,
en las
alegrías de una boda, en el pellizco de los entierros,
en el
llanto y la risa, en la primavera,
en el
cantar de los canarios y el aletear de una paloma.
Estabas en
el mar, en cada viaje,
en los
acantilados de Galicia allí estabas,
estabas
rompiendo esquinas, desmoronando mundos
y sobre
todo estabas en la rosa y en sus espinas.
Estuviste
en las noches de luz
y le diste
a gente mil noches más,
en los
bailes, las caricias y los sueños,
en los
celos, los errores, en un Adiós.
Estuviste
en mi muerte y resurrección,
en los
sueños de este poeta loco,
en los
carnavales, los cartones, los desesperos,
arropando
mis despropósitos, silenciando miedos.
Fuiste mi
apoyo, mi descarga, mi sosiego,
fuiste un
sinfín de miedos y verdades,
motivo de
enojos, fuente de cielos,
fuiste tu
quien me quiso y yo me dejo.
Fuiste tu
Lorca, Alberti, Machado, Mistral,
Rosalía,
Lope, Alexandre, Neruda, Benedetti,
Góngora y
Quevedo, Espronceda y Bécquer,
Juan Ramón
Jiménez, Miguel Hernández, Blas de Otero.
Fuiste y eres más que nunca mi vehículo,
fuiste la
lluvia, la flor y el fruto,
fuiste mi
hoja en blanco y mi tinta,
fuiste tú
quien me buscaste y yo me quiero.
Fuiste tu
quien me amaste y yo me muero.

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